La importancia de la educación física en el ciclo vital

Los resultados de varios estudios universitarios sobre cuestiones relacionadas con la actividad física recalcan su incidencia positiva durante todo el ciclo vital de las personas: crucial en la etapa escolar, importante en el transcurso de la edad adulta y clave para mejorar la calidad de vida al llegar a la vejez.

Científicos de la Universidad de Skane de Suecia han comprobado recientemente que practicar deporte durante la infancia influye positivamente en el crecimiento de la masa ósea (que se produce fundamentalmente durante este periodo) y previene las fracturas en la vejez.

Han llegado a esta conclusión después de estudiar durante seis años a dos grupos de niños de entre siete y nueve años: el primero o grupo intervenido, formado por 808 niños (446 chicos y 362 chicas) recibió una clase de educación física diaria en la escuela de 40 minutos de duración; el segundo o grupo de control, integrado por 1.587 niños (807 niños y 780 niñas), practicó educación física en el colegio una vez por semana durante una hora.

Durante el estudio los investigadores registraron los incidentes de fractura en ambos grupos y realizaron un seguimiento anual de su desarrollo óseo.

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 Más densidad ósea en los deportistas “de toda la vida”

En los seis años que ha durado la investigación se han roto algo 72 niños del grupo intervenido y 143 del grupo de control. Porcentualmente esas cifras equivalen al 8,9% de los niños en el primer caso y al 11% en el segundo, con la importante diferencia de que los niños del grupo intervenido han practicado más del triple de actividad deportiva que los del grupo de control.

Además, el estudio registró un mayor incremento en la densidad mineral ósea de la columna en los niños y niñas del grupo intervenido.

Al mismo tiempo, se realizó un estudio retrospectivo de corte transversal en el que se examinó la densidad ósea y fracturas sufridas por 709 exatletas masculinos con una edad media de 69 años y 1.368 individuos de control, con una edad promedio de 70 años. Los ex atletas tenían una pérdida de densidad ósea mínima, de +1.0 a +0.7, en comparación del grupo de control.

Los resultados de ambas investigaciones apuntan a que practicar deporte durante la infancia (periodo en el que el desarrollo óseo es mayor) y continuar haciéndolo durante el resto de la vida previene las fracturas en la vejez.

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Más de la mitad de la población española tiene sobrepeso

Recientemente hemos sabido que en España el 54% de la población de más de 18 años o tiene sobrepeso o es obesa, un dato al que han acompañado otros poco halagüeños en vistas a una reducción de ese porcentaje, como el hecho de que las Comunidades Autónomas hayan reducido el presupuesto dedicado al deporte un escandaloso 72,3% desde 2008.

Si a esta reducción de los fondos destinados a facilitar la práctica de deporte sumamos el despido de profesores (también de Educación Física) en las Instituciones de Educación Pública y el deterioro generalizado de las condiciones de vida de la población, el panorama no parece indicar que las familias puedan disponer de recursos para hacer deporte y mejorar la educación motriz de sus hijos.

Y esa situación tiende a perpetuar el problema que supone la obesidad de la población, a tenor de los resultados de otro estudio reciente realizado en España que demuestra que los hábitos deportivos se transmiten de generación en generación.

De tal palo tal astilla; la importancia del deporte y la educación motriz

En la Universidad de La Rioja han analizado el comportamiento, actitudes y motivaciones de 1.978 alumnos adolescentes (de entre 12 y 16 años) con respecto a la educación física para saber si concuerdan con los que mantienen sus padres y madres.

Las conclusiones del estudio, en el que se aplicaron técnicas de investigación cuantitativas y cualitativas, elaborando cuestionarios para los adolescentes y organizando grupos de discusión con padres, profesores y estudiantes, apuntan a que la actitud de éstos con respecto a la actividad física se ve influída decisivamente por la que tienen sus progenitores.

En el momento en que se realizaron las encuestas el 78,4% de los jóvenes afirmó realizar actividades físico-deportivas en su tiempo libre; el 18,5% habían dejado de practicarlas y el 3,1% nunca había participado en actividades de este tipo.

Los investigadores señalaron que las posibilidades de que un adolescente lleven una vida sedentaria perjudicial para su desarrollo físico y motriz se cuadruplica “cuando sus padres nunca han participado en actividades físico-deportivas en su tiempo libre”. Es decir, que si los adultos dan a la actividad física la importancia que se merece el sedentarismo de sus hijos se ve minimizado.

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El nivel educativo no es determinante, el económico puede serlo

Gracias a los grupos de discusión los investigadores de la Universidad de La Rioja pudieron comprobar que el nivel educativo de los padres no incide directamente en la participación de sus hijos en actividades físicas.

De hecho, tanto profesores como adolescentes reprocharon a los padres durante los debates que la prioridad que conceden a los resultados académicos vaya vinculada, en muchas ocasiones, a una menor importancia de la práctica físico-deportiva en el espacio de ocio. Ello promueve la ausencia de estilos de vida activos entre los jóvenes.

Suponemos que la preocupación de los padres por los resultados académicos que obtienen sus hijos es mayor debido a que están directamente vinculados con sus futuras perspectivas sociolaborales. Aunque también sea un aspecto directamente relacionado con la calidad de vida futura, la educación motriz no se percibe como algo tan importante.

Es decir, el foco de atención se inclina hacia la forma de proveerse de los medios económicos necesarios para subsistir, en detrimento del cuidado de un patrimonio “natural” como es la forma física.

Pese a que la obesidad es un problema sanitario de primer orden este criterio de evaluación también rige las políticas estatales, para las que financiar y ayudar al deporte de base parece menos importante que hacerlo al deporte espectáculo, que genera más ingresos.

En el último número de la revista “Deportistas” se ha publicado un reportaje sobre el dinero que invierten las comunidades autónomas en deporte. Este año la media por habitante se sitúa en 6,43 euros, lo que supone una notable reducción del 19,93% con respecto a 2012 (8,42), un dato preocupante que hace complicado hacer descender el porcentaje de adultos con sobrepeso.

El estudio también refleja el porcentaje que supone la inversión deportiva en el marco de los presupuestos regionales, siendo de un 0,27%. Comparando esta cifra con la de 2008 (0,47%), se observa que la importancia del deporte se ha reducido casi a la mitad.

 

Nacho Azcona

About Nacho Azcona

Tenaz obrero de la pluma ocupado en hacer de Sportics una web interesante y económicamente viable. Cuando no estoy tras el teclado me gusta practicar deporte y disfrutar en compañía de mis amigos/as y familiares de lo que se tercie.